RECOGIDA POR SUS FAMILIARES Radomir Antic recibió, a título póstumo, la insignia de Plata del club 


El entrenador del equipo campeón del Doblete fue homenajeado coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de la conquista de los títulos de Liga y Copa en la temporada 1995/96.
Nuestra leyenda Radomir Antic recibió, a título póstumo, la insignia de Plata del club, que le fue entregada este jueves a sus familiares en un acto celebrado en el Wanda Metropolitano.

Fallecido el pasado 6 de abril de 2020 a los 71 años de edad, el técnico serbio dirigió a nuestro equipo en 189 partidos oficiales, conquistando la Liga y la Copa del Rey, el célebre Doblete, en la 1995/96.

Una hazaña que cumple su vigésimo quinto aniversario y que supuso una inolvidable temporada de estreno para 1.036 socios dados de alta entre el 1 de julio de 1995 y el 30 de junio de 1996, que durante esta semana están recibiendo igualmente la insignia de Plata en reconocimiento a sus 25 años de fidelidad ininterrumpida.

Después de una extensa carrera como futbolista, que se prolongó durante 17 campañas, Antic inició su periplo como técnico tomando las riendas del Partizán de Belgrado en 1985, en la que fue su primera experiencia como entrenador. Diez años más tarde, el 3 de septiembre de 1995, debutó oficialmente al frente de nuestro equipo con un contundente triunfo ante la Real Sociedad por 4-1, en la primera jornada de un campeonato que acabamos ganando tras vencer al Albacete en el Vicente Calderón (2-0) y que permanece en la memoria colectiva de todos los atléticos.

El Atlético de aquella temporada ha quedado en el recuerdo de todos por su estilo compacto, vertiginoso y de contragolpe, en el que primaba el juego al primer toque, que le imprimió la mano de Radomir. Su once tipo fue: Molina; Geli, Solozábal, Santi, Toni; Vizcaíno, Pantic, Simeone y Caminero; Kiko y Penev. Con Milinko Pantic de lanzador de falta y fantásticos cabeceadores aquel equipo convirtió el balón parado, faltas directas incluidas, como una de sus armas más letales. Prueba de ellos es que más de la mitad de los goles del curso llegaron de este modo.

Además de los veloces contragolpes, la calidad de los hombres del centro del campo unida al gran acierto de los goleadores hizo de aquel Atleti la sensación del campeonato. De esta manera, el equipo firmó la que fue hasta entonces su mejor racha en un inicio de Liga: 12 partidos consecutivos sin perder, con nueve victorias y tres empates. En total se acabaron logrando 75 tantos, aunque la intensidad defensiva también nos permitió brillar en la retaguardia. Por ello tan sólo concedimos 32 goles en contra, que hicieron que Molina se llevase el Trofeo Zamora.

Radomir Antic consiguió que ese Atlético fuera un conjunto muy coral, con jugadores con gran talento, pero que funcionaba como una perfecta maquinaria engrasada y prueba de ello fue que cuatro jugadores, dos de ellos centrocampistas, superaron la decena de goles: Penev (16), Sim